Rivière, nos recordaba al menos estos nueve principios, que a continuación expondremos, como muy importantes a la hora de trabajar con nuestros niños y enseñarles a aprender.
Aprendizaje siempre con éxito y no por ensayo y error
Es decir, cuando aprenden algo nuevo, no se puede fallar, no hay que probar "a ver si".
Lo tiene que hacer bien desde el principio, porque así... les podremos premiar, y por lo tanto, ¡aprenderán!
El "famoso" binomio aprendizaje-desarrollo
O sea, que enseñamos todo aquello que ayude a aprender, a mejorar. Hay que revisar, pedir consejo con todo aquello que consideramos que nuestros niños aprenden, de nuestras enseñanzas, para evitar que sean repeticiones de esquemas, de actitudes, de normas, que no les ayuden a avanzar.
Las cosas que les enseñamos para que las aprendan, han de tener sentido, un "porqué". Que sean útiles, que puedan aplicar su aprendizaje en la vida cotidiana.
Objetivos positivos en vez de centrarnos en los negativos
No es aconsejable centrarse en lo que no hacen, lo que no pueden, lo que les sale mal.
Hay que centrarse en lo que pueden hacer si les ayudas, en lo que cuando lo hacen o miran están entretenidos y les gusta, en lo que puede ayudarles a subir un pequeño escalón en su desarrollo.
Prever la generalización a los diferentes contextos
Cuando nuestros niños aprenden aquello que minuciosamente y con todo nuestro cariño les hemos enseñado, hay que procurar que este aprendizaje ocurra también en otros contextos.
Por ejemplo, pueden aprender a comer en el "cole", usando los cubiertos, comiendo "de todo".
Si aprenden en este contexto, tendrán que generalizarlo al hogar, a cuando vamos a casa de la abuela, en un restaurante...
Objetivo prioritario: Comunicación
Siempre, hagamos lo que hagamos (comer, montar en bici, mirar un barco..), siempre hemos de aprovechar las oportunidades comunicativas que cada una de las situaciones de aprendizaje nos brindan.
Ambientes naturales y poco restrictivos
Es aconsejable aprender en la escuela, como el resto de los niños, con las ayudas y apoyos que sean necesarios; en el hogar; en los paseos por nuestro barrio... huyamos de lo artificioso, de los contextos impolutos exentos de estímulos naturales. Además... ¡luego hay que generalizar!
Estructura y predictibilidad
Ya lo hemos comentado: trabajamos de forma organizada, intentando prever lo que va a ocurrir, enseñando a anticipar, dotando de sistemas de comunicación que propicien la comprensión y participación de nuestros niños en su entorno; ayudamos todos, y lo hacemos de forma agradable y motivante.
Iguales y figuras significativas
O lo que es lo mismo, énfasis en las figuras naturales: vosotros, los hermanos, los abuelos, los amigos que vienen a casa...
¡Sois personas esenciales para que nuestros niños aprendan...!