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 Sistemas alternativos de comunicación
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Son instrumentos de intervención educativa destinados a personas con alteraciones diversas de la comunicación y del lenguaje cuyo objetivo es la enseñanza de un código no vocal que sirva para llevar a cabo actos de comunicación (Tamarit, 1992).

El objetivo final es desarrollar una comunicación funcional, espontánea y generalizable.

Podemos tener distintos tipos de código en la comunicación:
Gestos, signos, símbolos, pictogramas, dibujos, fotos, objetos.

Estos sistemas de comunicación pueden tener distintos usos:

  • Como forma alternativa a la comunicación oral
  • Como forma aumentativa:
    • Para ampliar el lenguaje oral, mejorar su articulación y facilitarlo
    • Como forma provisional de comunicación
    • Para favorecer la comprensión

 
 

PECS. Sistema de Comunicación por Intercambio de Imágenes de Bondy y Frost, 1996

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Utiliza tarjetas con símbolos para motivar la comunicación. Le ayudamos a cambiar un símbolo (aunque también se pueden usar objetos o dibujos) por el objeto o la actividad deseada.

Se les enseña a acercarse al interlocutor y entregarle la tarjeta de la acción u objeto deseado.

En un principio deben ser dos personas las que le enseñen a usar este sistema de comunicación, una será la encargada de realizar el intercambio entre la tarjeta y el objeto deseado y la otra será la que le dé al niño todas las ayudas físicas necesarias para realizarlo; conviene que la persona que debe hacer el intercambio esté separada físicamente para que el niño deba desplazarse para dar la tarjeta. De forma gradual irá desvaneciéndose la ayuda hasta que el niño sea capaz de pedir las cosas por sí solo.

Las tarjetas van fijadas con velcro en un tablero o en un cuaderno de comunicación.

La primera función que se trabaja es la de pedir. El niño aprende a iniciar intercambios comunicativos.

 
 

Programa de comunicación total de B. Schaeffer

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El programa de "Comunicación Total" de Benson Schaeffer tiene su origen en Estados Unidos en 1974 y fue publicado en el año 1980, (Schaeffer 1980).

Este programa será el objeto de los siguientes apartados.

 
 

Objetivo

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Desarrollar, mediante signos, comunicación espontánea, intencional y que sea funcional, desde el principio de su aplicación. Se enseña al niño a dirigirse al adulto a través de un signo para conseguir algo deseado.

No se trata tan solo de hacer un signo sino de llamar la atención de otra persona, hay también que dirigirle ese signo y ocuparse de que lo perciba. De este modo, se favorece la comunicación espontánea y funcional.

No hay requisitos para su aplicación, únicamente tiene que haber, por parte del niño, la intención de hacer algo para conseguir un elemento deseado. El programa se encargará de transformar esta intención de acción (ir a coger un vaso de agua) en una intención comunicativa (hacer un signo a una persona para que nos dé el agua).

Se trata de un programa de aprendizaje sin error.

 
 

Procedimiento de enseñanza

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La tarea de enseñanza es doble:

  • Enseñamos la forma del signo, mediante un método de encadenamiento hacia atrás (inicialmente le damos toda la ayuda para ir retirando progresivamente el apoyo en los últimos elementos, a medida que el niño los vaya realizando de forma autónoma).
  • Enseñamos una función que consiste en usar una relación interpersonal de carácter imperativo: realizar una acción específica (el signo), dirigida a una persona, y con la intención de que ésta le dé algo deseado.

Enseñanza de los signos


El primer signo que se enseña debe corresponder a algo muy deseado por el niño, debe resultarle altamente motivante conseguirlo.

Cada signo tiene tres componentes:

  • una forma de la mano o las manos
  • una posición en el espacio respecto al cuerpo
  • un movimiento (tantos como número de sílabas tenga la palabra).

Enseñanza de una función


De esta manera el niño relaciona el hacer el signo con la obtención de lo deseado, ya que lo consigue de forma muy eficaz (siempre y rápidamente). Así se convierte en un agente activo para conseguir lo que desea, fomentándose la espontaneidad y la generalización.

Le enseñamos que puede regular el mundo de las personas usando signos.

 
 

Fases del programa

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  • En una primera fase se enseñan, de forma independiente dos tareas: aprendizaje de signos y imitación verbal.
    En la tarea de imitación verbal, se le va enseñando la palabra que corresponda al signo que se trabaja.
    Es importante verbalizar la palabra que corresponde al signo, cada vez que el niño lo ejecute, a cada movimiento una sílaba.
  • En la segunda fase, empieza a unir sonidos a sus signos.
    En ese momento se enseña el habla signada donde el niño debe utilizar signo y palabra a la vez.
    Empezará a comunicarse utilizando códigos orales y signados simultáneamente.
  • Cuando el habla signada se va consolidando entraríamos en una última fase en la que se favorece más la palabra aislada y se van desvaneciendo los signos y se llega al uso del lenguaje oral.

Cada niño evoluciona a su ritmo y según sus posibilidades. No siempre se lleva a cabo este proceso, muchos niños se quedan en una primera fase. Estén en la fase que estén lo importante es que será una comunicación funcional, que tendrá efecto y con sentido.

 
 

Elección del signo

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Para elegir el signo debemos hacernos las siguientes preguntas:

  • Qué le gusta? ¿Qué le interesa? Recordad que debe ser algo muy deseado por el niño.
    ¿Lo podré tener a mano? ¿Tendrá ocasiones de pedirlo? Deberíamos poder responder que sí.
  • Los signos de alimentos son más fáciles de aprender por lo que se recomienda que, si en los deseos del niño hay alimentos, sean los primeros a enseñar.
 
 

Consideraciones prácticas durante proceso aprendizaje

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  • Hay que procurar tener siempre a mano el objeto al que se refiere el signo que ha aprendido o está aprendiendo.
  • Debemos dar el objeto o actividad inmediatamente después de que haga el signo o una aproximación al mismo.
    Si es comestible dar una pequeña cantidad y si es un juguete o una actividad dejarle solo un pequeño periodo de tiempo.
  • En algunos momentos del día mostrar al niño el objeto que ha aprendido a signar de forma que se motive la ejecución del signo.
    Si no lo realiza espontáneamente hay que darle una pequeña ayuda moldeándole el signo.
  • Exigir el signo al dar el objeto. Si no lo realiza o hace otro diferente hay que moldearle el signo correspondiente.
  • En los inicios del aprendizaje usará el signo aprendido para peticiones de objetos o acciones diferentes, ya que habrá aprendido esa función interpersonal de regular la conducta ajena mediante signos.
    En este caso, si no tenemos el objeto correspondiente al signo, le daremos lo que pide. En caso de tenerlo, le daremos primero el objeto correspondiente al signo y después, parándole las manos, le daremos el que realmente desea. Para aquellos objetos que no sepa el signo podemos enseñarle a señalar.
  • Conviene que la persona responsable del entrenamiento de los signos sea la misma persona siempre.
    Así se evitaran interferencias en el proceso de aprendizaje.
  • Hasta que un signo no está aprendido no se debe empezar uno nuevo.
  • Realizar una tarea de búsqueda de intereses del niño nos ayudará a encontrar nuevos signos.
  • Para facilitar la discriminación de los signos que van aprendiendo, al principio y si es posible, conviene alternar signos de alimentos, acciones y objetos.
  • No hay que escatimar en ayudas al trabajar el aprendizaje de signos. No hay que olvidar que debemos evitar el error.

 
 

Funciones lingüisticas

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Schaeffer propone la siguiente secuencia estructurada de aprendizaje:

Expresión de los deseos


Pedir lo que deseamos y rechazar lo que nos disgusta. Se empieza siempre por la función de demanda. Le enseñamos a pedir lo que quiere y a rechazar lo que no quiere.

Referencia


Esta función le posibilitará describir su mundo y entender las descripciones de los demás. La pregunta de referencia es "¿Qué es esto?". Se debe impedir que haga peticiones cuando describa el objeto.

Conceptos de persona


El aprendizaje de esta función facilita el prestar atención a las personas y aprender de su lenguaje y el aprendizaje de habilidades comunicativas.
Se le enseña su nombre y el de otras personas, a usar los nombres como términos posesivos, acciones, emociones, saludos sociales y a llamar a una persona por su nombre.

Búsqueda de información


Se le enseña a buscar y localizar objetos escondidos, a contestar cuestiones acerca de la localización de objetos, a hacer preguntas para localizar objetos y a preguntar por el nombre de objetos que desconoce: "¿dónde está X? y ¿qué es esto?".

Abstracción


En esta última función se enseñan los pronombres personales y posesivos, las afirmaciones y negaciones, conceptos numéricos, lectura, etc.

 
 

Objetivos de la comunicación

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Sea cual sea el código que utilicen, podemos señalar objetivos de la comunicación:

  • Debe ser necesaria. Debemos aumentar los motivos personales para comunicarse.
  • Debemos favorecer la comunicación espontánea.

Cómo podemos hacerlo:

  • Debemos crear situaciones de juego poco estructurado, con variedad de estímulos, para poder observar qué intereses, deseos e intenciones tiene el niño.
  • Si le enseñamos en contextos naturales, como el baño, la hora de la merienda o el paseo, haremos la enseñanza más comprensible y facilitaremos su generalización.
  • Si ponemos objetos deseados a la vista pero fuera de su alcance, crearemos fuertes motivos para la comunicación y favoreceremos sus peticiones.
  • Debemos utilizar todas las formas alternativas necesarias (señalar objetos, indicar un dibujo, mostrar fotos, pictogramas, signos y gestos) sin que un sistema excluya al otro.
    No podemos esperar a que haya aprendido todos los signos, palabras, pictogramas... de las cosas que le gustan para que las pida; si le damos la estrategia de señalar o mostrar una foto... de los objetos que no sabe nombrar estará usando la función de petición para todos sus deseos y no solo para aquellos que haya aprendido.
  • Podemos convertir gestos o actitudes en signos como, por ejemplo, transformar el "cogernos la mano para llevarla al objeto deseado" en "dame la mano y señalar o tocar el objeto deseado" o también convertir en un NO la acción de empujar algo que no quiere o girar la cabeza.
  • Podemos añadir a la conducta motivante otras intermedias para incrementar las habilidades comunicativas.
    Por ejemplo, a la petición de "natillas" podemos añadir la elección de "vainilla o chocolate" y la petición de "cuchara".
  • Debemos esperar unos segundos ante la presencia de lo que quiere para darle la oportunidad y el tiempo necesario de pedirlo.
    Le podemos coger de las manos o hacer que nos mire mientras esperamos, eso le ayudará a hacer la petición y en caso de que no responda le ayudaremos a hacerlo.
  • Aprovecharemos las rutinas de la vida diaria y las actividades en grupo para enseñar objetivos comunicativos, insertando palabras, signos o dibujos en la vida cotidiana.
    Por ejemplo, estableciendo rutinas de inicio-final de las actividades (ya está... y ahora...), saludarse y establecer turnos.
  • Debemos aprovechar situaciones incidentales que se den durante el día para enseñarle a pedir ayuda, a buscar objetos perdidos "dónde está", a expresar "se ha caído", "se ha roto".
    Al pedirnos un grupo de objetos dárselos de uno en uno o de dos en dos, etc.
  • Podemos interrumpir rutinas diarias de actividad, que tenga interés por terminarlas y que le provoquen un estrés moderado. La podemos interrumpir bloqueando la acción siguiente, tardando en darle un objeto necesario, colocando un objeto fuera de su alcance, escondiendo un objeto que necesita, cambiando el contenido de recipientes muy familiares o cambiando el nombre de los objetos o acciones.
    Después esperaremos unos segundos y si responde correctamente le solucionamos el problema de forma inmediata; si no, le ayudamos modelándole la respuesta. Al principio estos cambios deben ser muy pequeños, que el niño necesite un pequeño intento de comunicación para arreglarlo. Las modificaciones en la rutina deben introducirse gradualmente para que causen la menor angustia posible y no sean causa de enfado o rabieta.
  • Debemos considerar sentimientos negativos y conductas problemáticas como comunicación y enseñarles habilidades comunicativas para afrontar estas situaciones.
    Por ejemplo:
    Romper un puzzle por no querer hacerlo / "No quiero" / Negociar.
    Tirar el yogur o pegarse por no querer comer / "No me gusta" / Negociar.
 
 
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