Para poder comprender a nuestros queridos niños con TEA dentro del intricado mundo de las emociones, tenemos que recordar algunos aspectos básicos de este componente fundamental en el desarrollo de las funciones psicológicas superiores. - La emoción es comunicación.
- Permite avisar a los otros sobre nuestras propias intenciones.
- Las expresiones nos dan "pistas" de lo que le ocurre a alguien, de lo que puede pasar.
- Cada emoción implica una experiencia subjetiva y personal, que además va acompañada, de cambios fisiológicos (sudoración, palpitación...), y conductas externas concretas: expresiones faciales, modos de comunicarse, movimientos del cuerpo...
- ¿Cómo dotar de presencia a las emociones? Porque las emociones, como los pensamientos, ¡no se ven!
- Los movimientos sí los vemos.
- Tendremos que empezar a prestar atención a los signos externos, propios y de los demás, para poder aprender a ver ¡lo que no se ve!
Una buena manera de empezar, es creando enunciados sobre cada uno de lo elementos mencionados, a modo de ejemplo. A veces no es tan fácil como parece, pues cuesta diferenciar lo que piensas, de lo que sientes, y no te das cuenta tantas veces de que ¡te mueves! Enunciados sobre pensamientos: - "Voy a comprarme un helado".
- "Esta noche empezaré una novela nueva".
- "¡Hace frío!".
- "Tengo sueño".
- "Quiero ir a ver a mi hermano pequeño".
- "Me duele la cabeza".
Enunciados sobre sentimientos: - Estoy triste.
- Estoy alegre.
- ¡Cómo me gusta este coche!
- Estoy preocupado.
- Estoy cansado.
- Estoy asustado.
- ¡Qué sorpresa!
Enunciados sobre movimientos: - Abrir la boca.
- Cruzar los pies.
- Cerrar los ojos.
- Ponerme un dedo en los labios.
- Ponerme un dedo en los labios.
- Correr.
- Bailar.
Una vez identificados los componentes emocionales, habrá que ayudar a comprender qué es "eso que me pasa por dentro" y "qué hago con ello". Hablamos de conciencia emocional, y de habilidades socio-emocionales, avanzando siempre hacia el tan difícil camino de la regulación emocional. ¿Cómo sé lo que siento? Nos preguntamos... ¿qué me pasa? Después ponemos un nombre a eso que sentimos. ¿Cómo lo digo? mediante dibujos, fotos, recortando imágenes, escribiendo... ¡Identificamos emociones! Habilidades socio-emocionales ◄Atrás ¿A quién le puedo decir lo que siento? - A personas de mi familia.
- A personas que viven conmigo.
- A algunas personas de mi instituto, de mi trabajo.
¿Cómo comparto con otros lo que siento? - Mirándoles a la cara.
- Mirando lo que hacen.
- Prestando atención a lo que nos dicen.
- Prestando atención a lo que hacen.
- Diciendo lo que sentimos.
- Mostrando lo que sentimos (dibujo, foto...)
- Preguntándoles por su estado de ánimo.
- Preguntándoles por su trabajo, por su familia, por sus amigos.
- Sonriendo cuando nos expresan que están contentos.
- Escuchando con atención cuando nos dicen que están tristes ó nos hablan de lo que les está pasando.
¿Por qué es bueno compartir? - Aprendo a comprender lo que los otros hacen, piensan, sienten...
- Puedo copiar lo que me gusta.
- Puedo pensar y sentir de forma diferente después de haber compartido algo con otro.
- Conozco cosas nuevas.
- Puedo aprender a sentirme a gusto con determinadas personas.
Cada día sabré qué me ocurre... - Escribiré un diario
- Subrayaré en él los sentimientos que he tenido.
- Recordaré qué hice, cómo lo sentí.
- Si me apetece, lo dibujaré o pegaré una foto.
- Si hubo algún problema, escribiré al lado la solución. Si no la tengo, escribiré algunas posibilidades.
- Todos los días, leeré la página del día anterior.
¿Cómo predecir con lo que siento, lo que me puede ocurrir? ¿Cómo controlo lo que me ocurre? ¿Cómo predecir el comportamiento de los demás. Las primeras señales... ¿y después...? Las listas de soluciones resultan muy útiles en este contexto. Porque lo que queremos es poder dar sentido a nuestras acciones, a nuestros pensamientos y deseos una vez identificados, y sobre todo a compartirlos. He aquí una serie de ideas que nos van a ayudar mucho, apuntad: - Mis metas. ¿Cómo las pongo en marcha?
- A corto plazo: hoy, el fin de semana, esta noche.
- A medio y largo plazo: las próximas vacaciones, cuando acabe el curso, después de finalizar mi trabajo...
- Hacer una lista de lo que me gusta, apetece, quiero hacer o tener.
- Hacer un planning con una agenda y un calendario, anotando las metas propuestas.
- Marcar con un rotulador de otro color lo que estamos haciendo.
- Marcar con un rotulador de otro color lo que estamos haciendo, y lo que hemos conseguido.
- Al empezar a anotar, expresar que estamos a gusto con lo que hacemos y queremos mejorarlo para ser felices.
- Las diferentes listas de soluciones también las podemos hacer escritas, dibujando, pegando fotos o recortes, de la manera que nos sea más cómodo.
Conviene hacer dos columnas, y diferenciar lo que podemos y no podemos hacer. Por ejemplo, podemos pegar a un "punching" pero no podemos pegar a los otros. - Saber ser espontáneos y educados cuando estamos con otros, conociendo y respetando las normas sociales.
- Cuidar y atender nuestra voz, movimientos, gestos, asegurándonos de que realmente nos expresamos con claridad.
Otra habilidad importante es el diálogo. Un diálogo es expresar lo que sentimos a otra persona. Escuchar lo que nos dice. Intercambiar, hablando o mediante dibujos o fotos los pensamientos y/o sentimientos de cada uno. Podemos dialogar con otra persona, con personas de nuestro instituto, lugar de veraneo,... Cuando escribimos un diario estamos dialogando con nosotros mismos. En definitiva, lo que debemos hacer es: Llevar las emociones a una dimensión lógica a través de la creación de esquemas que nos ahyden a llevar a la acción aquellas soluciones que nos hemos planteado y propuesto. A sabiendas de que hay sentimientos múltiples, debemos intentar seguir el esquema: "Lo que pasa, lo que siento, lo que hay que hacer." Para poder conseguir todo esto es muy importante: saber pedir ayuda cuando no sabemos resolver una situación, cuando estamos tristes, o no nos encontramos bien. La autoestima es otra habilidad muy necesaria: nos queremos como somos, nos ayudamos a nosotros mismos. Ya para terminar, os "lanzamos", os planteamos brevemente estas cuestiones, muy importantes, que a lo mejor nunca os habíais preguntado. Sí, a vosotros, a los acompañantes, amigos, familia, monitores, apoyos. Sí, a todos aquellos que queréis y queremos ayudar a nuestros niños y niñas con autismo, nos referimos al hecho de: Darnos cuenta de que podemos ser, y debemos ser, nosotros, un importante y fundamental modelo para ellos. - ¿Sabemos identificar nuestras emociones y nuestra manera de mostrarlas? ¿Cuando estoy contenta/o... se me nota?
- ¿Sabemos expresar el cariño, la ternura?
- ¿Sabemos expresar la aceptación y comprensión de las diferencias?
- ¿Sabemos demostrar alegría, interés atención hacia el otro?
- ¿Nos vemos capaces de motivar con nuestro ejemplo y actitud a los demás?
- ¿Sabemos poner metas para nosotros mismos? ¿Y para los demás?
- ¿Podemos dominar nuestras tensiones y ayudar a otro a resolver un conflicto, una situación difícil o dolorosa?
- ¿Sabemos pedir ayuda cuando nosotros no sabemos resolver un problema o afrontar una situación?
- ¿Sabemos y podemos crear climas de trabajo, estudio, aceptación de problemas, de modo que la máxima principal sea que reine el buen humor en lo que hacemos?
- Seguro que sí, porque somos personas positivas, optimistas, proactivas y... "las personas proactivas llevan consigo su propio clima" (Covey 1977).
|