Conductas inadecuadas
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 Controlar conductas inadecuadas
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Hay algunos aspectos a tener en cuenta que han de formar parte de nuestro quehacer diario:

  • Actuar en positivo

    Hemos de enseñar y procurar nuevos aprendizajes mediante el cariño, el premio, haciéndoles caso, prestándoles atención, dándoles dosificado (o no) aquello que más les gusta cuando se porten bien, cuando realicen las actividades que les hemos pedido, estén tranquilos, nos den, nos comuniquen...

    ¿Sabéis aquella frase de que "a los niños hay que hacerles caso cuando se portan bien", y no cuando regañan, se pelean, rompen cosas...? Pues eso. Tenemos la mala costumbre de hablarles, de dirigirnos a ellos, incluso a veces cogerlos en brazos o tener mayor contacto físico cuando se están portando mal.

    Eso es reforzar una conducta inadecuada.
    Si vais al apartado de Modificación de conducta, recordaréis que las conductas aumentan si se refuerzan de forma positiva.

  • Propiciar alternativas, fomentar conductas positivas, y poder sustituir las conductas inadecuadas por conductas adecuadas en los diferentes entornos

    Esta idea es harto conocida entre los profesionales que nos dedicamos a vuestros niños, y seguramente que la habréis escuchado más de una vez. Queremos deciros que hay que enseñarles u ofrecerles, proporcionarles, otras "cosas", tareas, actividades, para que tengan mayor número de probabilidades de ser premiados.

    Tenéis que pensar que las conductas que les propiciemos tendrán que competir en cuanto a la eficacia del refuerzo con aquello que más les ha gustado en la mayoría de las ocasiones y que mejor resultados les ha dado.

    Por ejemplo: tirar objetos, golpear la mesa hasta conseguir algo de su agrado. Si les sustituimos esta conducta por pedir lo que quiere, aunque sea tocando, señalando el objeto, el refuerzo lo va a tener igualmente y ¡habremos sustituido la forma de obtenerlo...! Y así con un sinfín de situaciones o malos hábitos que entre todos, y contra nuestra voluntad, hemos ido generando.

  • Fomentar el bienestar

    Será, y seremos todos más felices si conseguimos mantener un sistema de refuerzos natural, conocido, controlado entre todos, y en el que la comunicación sea el primer lazo de unión y conexión entre todos nosotros.

  • Promover la estabilidad

    Estructura, feliz rutina y conocimiento de lo que va a ocurrir, materiales analógicos que nos avisen de los acontecimientos que van a suceder, y muy especialmente de aquellos que supongan cambio en nuestra rutina y costumbres.

  • Proporcionar oportunidades

    A veces, no disponemos los elementos del contexto en el que se encuentran para que puedan ellos tener la oportunidad de comunicar, de hacer, de ser agentes de su propio comportamiento y de sus consecuencias. Si planificamos los apoyos que vamos a necesitar para que esto sea posible, nos parecerá fácil llegar a conseguirlo.

 
 

Algunos consejos técnicos y muy prácticos a anotar en nuestra libreta

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(Tomados de Canal, R; Martín, V, 2001)

Cuando una conducta nos preocupa, para poder analizarla y saber por qué ocurre, y para además poder pedir ayuda y consejo para que nos ayuden a comprenderla y sustituirla, sería conveniente, tener en cuenta los siguientes aspectos que nos ayudarán a tener una visión objetiva del problema:

  1. Tipo de conducta
  2. Descripción
  3. Frecuencia
  4. Duración
  5. Gravedad

Por ejemplo:

  1. Tirar los objetos de la mesa
  2. Cuando se sienta a la mesa a comer, y toda la familia ya está sentada, él empieza a tirar sus propios enseres, para continuar con los de su papá que se sienta a su derecha,
  3. Todos los sábados, día en que se reúne toda la familia al completo a comer.
  4. 1 minuto y medio aproximadamente.
  5. Media. No se hace daño ni hace daño a los demás, pero rompe algunos objetos y aumenta su excitación y dificultad de control.

Y teniendo muy en cuenta la eficacia del buen análisis funcional de la conducta, hay que:

  • Definir los antecedentes

    Horas del día, contexto físico, con qué personas, en qué actividades, ante qué tipo de órdenes.
    Por ejemplo:
    14:00h, comedor; papá, mamá, él y sus 2 hermanos mayores; a la hora de la comida, en el fin de semana preferentemente; "Ya estamos todos sentados, vamos a comer".

  • Identificar las consecuencias

    Se le regaña; se le ignora; se le castiga en su cuarto. Cada vez se improvisa una de estas respuestas, y siempre se le está hablando mientras ocurre la conducta inadecuada.

  • Valorar las conductas alternativas que se le pueden ofrecer

    "Cambiarle de sitio; que empiece él a comer más tarde previo abrazo y regalo prometido; omitir la frase, y empezar a que él coma su plato preferido; que ayude a servir y a poner la mesa.

Estos son ejemplos muy puntuales en los que seguramente muchos de vosotros os veis reflejados, pero no debéis olvidaros nunca de que a veces la manifestación de conductas inadecuadas son expresión de algún dolor físico o algún problema concreto de salud: muelas, barriguita, dolor de cabeza.

Cuando no, que no nos hayamos dado cuenta de que puede tener frío, calor, hambre.

Por eso es muy importante conocerle, conocer sus estados de ánimo, de salud, hacerlo extensivo a todas las personas que le rodean, que le ayudan a aprender y a desarrollarse, y prever todo aquello que pueda dañarle o le sea perjudicial.

 
 

Estrategias comunicativas de nuestros niños

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Es por ello que hay algo que es muy importante a valorar entre las familias y los profesionales: el hecho de poder valorar las estrategias comunicativas que utiliza. Sí, así es. A veces, por mucho que les conozcamos, no nos damos por aludidos y ¡está desesperadamente queriéndonos decir algo.!
Según el Manual de Práctica Positiva que estamos siguiendo, las estrategias comunicativas de nuestros niños pueden tener las siguientes funciones:

  • Pedir ayuda
  • Pedir atención
  • Pedir comida
  • Pedir objetos
  • Pedir actividades
  • Pedir descanso
  • Pedir ir a algún lugar
  • Protestar por algo
  • Indicar malestar
  • Indicar malestar físico

¿Habíais pensado que en muchas ocasiones esas conductas inadecuadas que ocurren pueden ser por intentar decirnos, sin saber cómo, algunos de estos aspectos? Prueba a identificarlo...

Y también los medios para conseguirlos pueden aparecer como:

  • Lenguaje normal
  • Una palabra
  • Ecolalias
  • Gestos
  • Signos
  • Señalar
  • Llevar de la mano
  • Agarrar
  • Lanzar
  • Agitarse
  • Fijar la mirada
  • Autoagresión

Por ello, es muy importante que entre todos creemos un contexto apropiado para la comunicación (Carr, 1985).
¿Cómo? Ahí van algunas ideas:
En primer lugar, nosotros debemos establecer una relación positiva.
Una de las condiciones que hace que esto ocurra, y que todos los expertos consultados nos aconsejan, es el convertirnos nosotros mismos en un refuerzo.
Sí, así es, ser nosotros mismos encantadores, promesa de refuerzos, seductores... que sepan que estar con nosotros va a ser señal de pasárselo bien o poder tener acceso a cosas y situaciones que le gustan.

Esto conlleva un segundo punto que sería el hecho de que de este modo, y sólo viéndonos ya seremos para ellos una señal para el acercamiento y la comunicación.

Y en tercer lugar, algo que está muy relacionado con el aprendizaje de las habilidades sociales:
¡que nuestro hijo aprenda a ser agradable a los demás!
Empezando por su forma de vestir, adecuada a su edad y a su tiempo; por cumplir unos mínimos e imprescindibles hábitos de higiene; aprender a saludar, a mirar, a estar tranquilo, a no llamar la atención sobre su presencia.
¿Cuántas personas sin discapacidad pasan al lado de una persona con discapacidad y la tratan como si fuera invisible?

Entre todos conseguiremos que la presencia de nuestros niños sea constante, estable, y muy agradable.

 
 

Elección de las formas de comunicación

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Una vez creado el contexto adecuado para la comunicación, habrá que elegir las formas de comunicación. Ya sabéis que el abanico de posibilidades es amplio. Nos referimos a si le vamos a enseñar a pedir las cosas hablando (si esto es posible), señalando, tocando el objeto, tocando en el hombro "toc, toc" a la persona que le puede ayudar.

Para ello no se nos puede olvidar:

  • Que tenga el mismo propósito que la conducta problemática.

    El nuevo modo de comunicarse (¡¡fuera rabietas!!) va a ser con la misma intención de conseguir lo que quería con un comportamiento inadecuado. ¡Cambia el modo, y va a conseguir lo mismo!

  • Elegir formas de comunicación que sean más eficaces que la conducta problemática

    ¡Habrá que competir con esa forma y esa fuerza, y salir ganando!

  • Detectar las primeras señales de comportamiento inadecuado .

    Es en el momento inicial cuando, si proporcionamos ayuda para que pueda llevar a cabo la alternativa comunicativa sustituta de esa forma inadecuada de comunicarse, cuando podremos impedir que se desencadene toda la "batería" de conductas desproporcionadas que tiene en su repertorio. Es captar ese momento. A veces puede ser la mirada perdida, el movimiento inusitado de los deditos, dar pataditas en el suelo. Cada niño, y cada uno de nosotros tenemos nuestra especial manera de empezar a enfadarnos, y él/ella que nos conoce mucho. ¡vaya si lo nota!

  • Mejora del lenguaje comprensivo

    Debemos invertir tiempo y energía en nuestro quehacer diario para que comprendan cada vez mejor lo que se les dice, lo que se ve, lo que está ocurriendo. Enseñarles a comprender las claves del medio, dar grandes dosis de información visual y evitar contenidos con excesiva abstracción.

Finalmente, si llevamos a la práctica todo esto, habrá que sellar un compromiso explícito entre todos los implicados.
Vamos a educarle, vamos a cambiar su estilo de vida (Carr, 1985), y hay que coordinar las acciones que hayamos dispuesto para que realmente estos cambios ocurran y sean un avance para todos.

La abuela, el hermano, la profe, mamá y papá, tenemos que ponernos de acuerdo y actuar todos igual y ante las mismas circunstancias. Y no olvidarnos de generalizar y mantener (ver Modificación de conducta).

Es decir, os lo recordamos: si lo aprende en un contexto, tendrá que aprenderlo sucesivamente en otros, en todos. Si a mí me pide que le ponga música tocando con su manita la portada del CD que quiere escuchar, ¡a la abuela no se lo puede pedir tirando todos los CDs que están en la estantería!

Y por otro lado, cuando algo lo haya aprendido, hay que seguir recordándoselo (manteniéndolo) para que no lo pierda, lo olvide, y haya que volver a empezar.

Hay que probar a poner en práctica todo lo que le habéis enseñado en aquellos momentos divertidos, que a él le gustan, que se lo pasa bien, será más efectivo y lo aprenderá, generalizará y mantendrá mejor.

 
 

Para finalizar

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Para terminar este apartado queremos reseñar 2 frases y una idea de Carr que para los profesionales ha supuesto, y desde hace mucho tiempo un nuevo enfoque, una nueva visión, una nueva manera de comprender a nuestros queridos niños:

  • "Las conductas problemáticas normalmente funcionan como una forma primitiva de comunicación para aquellos sujetos que todavía no poseen o no utilizan formas de comunicación más complejas, que les permitirían influir en los demás para obtener diversos resultados deseables, denominados reforzadores."
    (Carr, 1985)
  • "Reforzando las habilidades comunicativas relevantes, resulta posible sustituir la conducta inadecuada, de modo que dicha conducta se hace mucho menos frecuente o se elimina totalmente".
    (Carr, 1985)

Y mis queridos amigos, en palabras del propio autor "El procedimiento de control de crisis no puede considerarse una intervención". Es decir, cuando contenemos, sujetamos, paramos, resistimos, aislamos al niño durante el periodo de manifestación de una conducta inadecuada, no estamos enseñando ni interviniendo, estamos seguramente evitando un peligro para el propio niño, para otros, pero es algo puntual, del tipo de "sálvese quien pueda", útil para evitar un mal mayor.

Intervenir, educar, supone una planificación a largo plazo en la que el objetivo será sustituir la conducta inadecuada por otras formas positivas y normalizadas de expresión.
(Manuales de Trabajo en Centros de Atención a Personas con Discapacidad de la Junta de Castilla y León. Coord: Canal, R; Martín,V ).

 
 
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