Autonomía personal
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 Autonomía personal
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Para poder llevar a cabo habilidades que favorezcan la autonomía, y muy especialmente en la vida cotidiana, es esencial trabajar las habilidades conocidas como básicas.

Sí, las más básicas, como son:

  • Mirar al otro, mantener contacto ocular de forma normalizada
  • Responder a su nombre cuando se le llama
  • Responder órdenes sencillas del tipo: siéntate, ven, levántate

Y haber aprendido a realizar periodos pequeños de "trabajo". 10 minutos, 15, de manera que él/ella sepa estar atento a lo que el adulto-guía le dice, le presenta, le requiere, y pueda dejarse regular y enseñar.

Acordaros, y refrescar, el apartado de Modificación de Conducta y de Programación, y no escatiméis en: aproximaciones sucesivas (es decir, "pasito a pasito"), refuerzos, generosidad en las ayudas...

¡Veréis cómo los objetivos propuestos los veréis cumplidos!

 
 

Delimitar el objetivo

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He ahí otro factor importantísimo: delimitar el objetivo. Para ello, y dentro de este apartado, podremos canalizar nuestro trabajo en torno a las siguientes áreas:

  • Vestir. Ponerse y quitarse la ropa, zapatos, jersey...
  • Alimentación. Comer de forma adecuada, comer "de todo"...
  • Higiene. Ducharse, lavarse las manos
  • Habilidades del Hogar. Poner la mesa, recoger el cuarto...
  • Autocuidado. Tomar la medicación, reconocer el peligro

Vamos a ver algunos ejemplos, de algunas de las áreas:

  • Ponerse y quitarse zapatos, pantalones, faldas, ropita interior...

    Siempre de lo más fácil a lo más difícil. Por ejemplo, los zapatos, antes que ponerse una camisa...
    La chaqueta al salir y entrar a la calle, y el "babi" o "babero" al llegar a la escuela formarán parte de nuestras rutinas diarias.
    Os mostramos algunos ejemplos, en los que combinando la "sabiduría" de la teoría del aprendizaje, y utilizando adecuadamente el Sistema TEACCH, ¡seréis infalibles!

  • En este apartado, cuidaremos muy expresamente, por un lado el ir comiendo poquito a poco "de todo", y por otro el llegar a utilizar los cubiertos correctamente y sin ayuda.
    Sabéis que es muy típico de nuestros niños, y sobre todo en las etapas más tempranas, el presentar selectividad con los alimentos.
    Preferencias exageradas por comer sólo carne, o solo dulce, o todo triturado, cuando no evitar comidas con determinado color.

    Aquí, una vez más es aconsejable, además de mucha, muchísima, paciencia, y llevar a cabo las aproximaciones sucesivas hasta nuestro objetivo muy poquito a poco, el ya conocido y denominado "Principio de la abuela".
    Nos referimos al Principio de Premack. Ya sabéis, muy poquito de lo que no le gusta... bastante de lo que le gusta. Inmediato, rápido, que sea fácil asociar, "reconocer la cadena" (ver Modificación de conducta, "Percepción de contingencias"), que nuestro niño/a vea que tras medio garbanzo... ¡me dan 3 patatas fritas!

    Aprender a comer adecuadamente, utilizando cuchara, tenedor, y después cuchillo, supone también un ejercicio de paciencia y de constancia por parte del adulto que empezará por ayudar totalmente al niño a realizar el movimiento, para ir, con la habilidad de un artesano, retirando ayudas físicas y motoras.

 
 
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